Sandra's Dossier

Naturaleza humana: La mentira

Posted in Naturaleza Humana by Sandra on noviembre 15, 2007

¿Quien diablos no ha mentido? ¿Por qué mentimos? ¿Es bueno mentir? Quien diga que no ha mentido, felicidades!!! Esta mintiendo. Todos en este mundo mentimos y lo que es peor, lo hacemos a diario pero… ¿por qué mentimos?

Mentir es una herramienta básica para encajar en los cánones de esta sociedad y lo hacemos a pesar de que la mentira no es aceptada moralmente. Ser un mentiroso no es bien visto, así que escondemos nuestras mentiras diarias con buenas actuaciones y hasta nos atrevemos a catalogarlas en ocasiones como mentiras piadosas, después de todo, ¿quien puede leer nuestra mente?

Ahora bien, si todos mentimos ¿porque seguimos creyendo en los demás? y ¿porque nos enfadamos cuando descubrimos a alguien mintiendo? Posiblemente esta pregunta tenga que ver mucho con la intensión e intensidad de la mentira, de ahí la respuesta al que estas sean o no malas, mientras que la primera pregunta se da por el simple hecho de que como seres humanos tenemos la necesidad de creer. Cuando conocemos a alguien por primera vez, generalmente le damos el privilegio de creer todo lo que nos dice hasta que comprobamos lo contrario.

Lo malo de las mentiras, específicamente de las grandes, es que nos dejan resaca, un sentimiento de vacío ocasionado por el temor a ser descubiertos y de las consecuencias que esta traería. Lo bueno de éstas, es que logramos la empatía de algunas personas y por consiguiente la oportunidad que nos hubiera sido negada sin éstas.

Si mentir nos deja beneficios ¿por que están prohibidas y por que nos invade el sentimiento de culpa cuando nos descubrimos mintiendo? ¿No sería mejor ser honestos con nosotros mismos (en el sentido de que aceptemos que estamos mintiendo) y tratar de hacer todas éstas de una forma consciente, es decir, mejor razonadas? De todos modos, toda nuestra vida hemos vivido rodeados de mentiras; malas y buenas, al fin mentiras.

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16 comentarios

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  1. mambre said, on noviembre 15, 2007 at 5:01 pm

    Hola Sandra, no te conozco pero me alegran tus reflexiones e interés que pones en ella. Gracias a Dios el cyberespacio también sirve para estas pequeñas “uniones” y descubrimientos mutuos.

    Respecto a la mentira decir lo siguiente: me tengo la sensación de que son, como tú apuntas, de lo peor de la naturaleza humana, es más, creo que son totalmente contrarias a la persona.

    Lo que tú escribes me parece muy acertado. Todo en general y estaría dispuesto a seguir dialogando al respecto.

    Creo que nadie estaría dispuesto a vivir una vida de mentira y engaño. Hay que anotarlo.

  2. Sandra said, on noviembre 16, 2007 at 12:30 pm

    Mambre: ¿Nadie estaría dispuesto a vivir una vida de mentira y engaño? Creo que hay gente que si, es más he conocido algun@as que lo aceptan de forma consciente. Mejor para ell@s, porque al menos tienen un poco mas de control en lo que hacen, control al que no tenemos acceso los que creemos como verdad las mentiras. ¿Que complicado verdad? 🙄

  3. natanzuelo said, on noviembre 16, 2007 at 1:21 pm

    Nada que agregar, muy buenos razonamientos Sandra 🙂

  4. Pal said, on noviembre 16, 2007 at 3:42 pm

    no creo que sea mejor para ellos, cada cual que viva como quiera pero yo con las menos mentiras posibles, cada cual con su responsabilidad… yo asumo la mia, y a ver como me las arreglo con ella, pero no me agrego el problema de tener que sostener mentiras, es muymuymuy cansador.

  5. Vero said, on noviembre 16, 2007 at 9:25 pm

    Exactamente! quien diga q no ha mentido está mintiendo! … las mentiras son todo un cuento… esas mentiras por empatía, no me molestan, pero esas mentiras evidentes, esas en las que uno sabe que lo engañan, me enervan! … y bueno, cuando te mienten y haces el ridiculo, peor!

    No me gustan las mentiras, pero son inevitables… todos recurrimos a ellas y debo admitir, que ha habido momentos en que me han salvado… ¿es menos ético mentir para salvarme o decir que no miento?

    Saluditos! gracias x siempre pasar x mi blog!

  6. valar said, on noviembre 17, 2007 at 11:09 pm

    Diria el Doctor House: “Todo el mundo miente”

  7. PabloAM said, on noviembre 19, 2007 at 4:54 pm

    Cuanta razón!
    Y ahora no estoy mintiendo, jajaj.

    Besos.

  8. Sandra said, on noviembre 20, 2007 at 1:58 pm

    Natanzuelo:
    Gracias por pasar por acá…

    Pal:

    No sé, tal vez me estoy convirtiendo en un monstruo pero, las mentiras están a la orden del día. Todo cuanto miro a mi alrededor es mentira: la política, casa, el trabajo, hasta el amor tiene su gran parte de mentiras, no importa si son o no mentiras piadosas, son mentiras… ahora bien, considero que si aprendemos a manejarlas, posiblemente salgamos menos lastimados, pues estar consciente de esta condición nos ayuda a razonar mejor nuestras mentiras y a entender el porque de estas con los demás… Bueno, eso pienso yo.

    Vero:

    No creo que sea menos ético. Todos lo hacen, más bien creo que depende de los alcances de la mentira en sí. Hay quienes pecan de santos por “no mentir” A estos moralinos hay que cuidarse… son muy nocivos para la salud 😆 Y si, duele cuando mienten, pero creo que lo importante es comprender lo que hay detrás, lo que da origen a la mentira, por desgracia no siempre estamos lucidos, mucho menos en el amor… que es donde más lastiman y duelen las mentiras

    Valar:
    Gracias por pasar por aca

    PabloAM:
    Eso espero 😆

  9. moscarey said, on noviembre 20, 2007 at 8:14 pm

    No existe persona que no mienta, eso está claro, existen muchas formas de mentir que si o si hay que usar para sobrevivir, nos mienten desde que nacimos, después nos dicen que realmente es mentira y no existe ningún monstruo que te va a llevar si no comes toda la comida. En el Jardín mentimos nosotros por inocencia, en el colegio mentimos para zafar un examen, en el trabajo mentimos para faltar de vez en cuando, pero no comparto la mentira cuando se tiene una pareja (estable), yo no recuerdo haberle mentido ni para serle infiel ni para nada, creo que hay personas y personas, hay que saber a quien mentirle y a quien no, a veces no hay necesidad de mentir, pero bueno, si todos moderaran un poco la mentira, sin duda nos entenderíamos mejor, nos llevaríamos mejor, es feo vivir con esa sensación de “esté me esta verseando” pero es como vos decís, son momentos hasta que te das cuenta que te mintió y que siempre va a mentir, entonces te alejas yo en mi caso hago eso, no me gusta la mentira, aunque sea un buen mentiroso. Pero sé en que mentir y en que no. Un saludo gracias por ponerme en tu Blogroll y por los comentarios Sandra.

  10. PabloAM said, on noviembre 23, 2007 at 4:37 pm

    Cambio de look… me gusta 😀

  11. Sandra said, on noviembre 27, 2007 at 3:05 pm

    moscarey:
    Aveces mentimos para no arriesgar, me imagino que es ahi cuando mentimos cuando no hay necesidad. Yo sinceramente creo que si mentimos hasta en las relaciones, ¿podría tomarse la omisión como mentira? ¿Que tal las mentiras piadosas?

    PabloAM:

    :mrgreen: que bien que te agrade, ya era justo un cambio de look, ya ves como somos las mujeres 🙂

  12. El hábito de mentir si pasa un cierto limite, se puede transformar en un trastorno de la personalidad extraordinariamente grave para la persona que lo padece, como un acto inconsciente en virtud de rutinas, y cuando se olvidan los motivos por los que se crearon las mentiras, es cuando adquieren el sentimiento de verdades. Es muy común en los tiempos que corren, como un enfermedad que provoca adicción como una droga de la que es muy complicado librarse, que es una compulsión de imaginar una vida, unos acontecimientos y una historia, en base a causar una impresión de admiración ante las personas con las que se relaciona, un delirio que la persona al principio sabe que lo puede controlar, pero con el tiempo se apodera de su personalidad. Ese ímpetu por impresionar, está basado en la imperiosa necesidad de resultar valiosos e geniales por medios engañosos, puede tener malas consecuencias, ya que por los medios naturales de la simpatía, de proceder elegantemente, y de ser espontáneos, no lo podrían conseguir nunca. Porque reflejan, por un lado, la ambición de ser dignos de amor y de respeto, que es lo que nos distingue de los animales, en ello se pone de manifiesto la profunda duda de no ser dignos de ser queridos, se esfuerzan en mentir por esa carencia de afecto, en base a la distancia, la dureza, el aislamiento y la falta de adaptación que padecen, y que en consecuencia, asemejan pruebas de algún tipo de minusvalía personal.

    Otras veces se miente como falsa modestia, haciéndose pasar por alguien con una condición, origen, cultura, formación, riqueza, inferior a la que realmente tiene, con el objeto de sonsacar o engañar a alguien para utilizarlo y manipularlo, y conseguir información de esa persona con la que poder atacarla en el futuro. Este es el tipo de mentira que has utilizado tú Idoia contra mí en las cartas anteriores, con el fin de corregir, juzgar, valorar, y regañar a alguien que no te ha pedido tu opinión al respecto, porque en realidad nunca has tenido la intención clara de formalizar una relación seria conmigo, por considerarme inferior a priori. Sin querer llegar a conocerme de verdad, cortando cualquier atavío de relación poniendo excusas vanas e inútiles. Cuando las personas mienten de esta forma, en realidad no reflejan ante los demás humildad y sencillez, sino todo lo contrario, son profundamente soberbias y muy subidas en su valía y excelencia personal. Se creen superiores tanto en exceso que usan la manipulación y la mentira, para empequeñecer y hacer insignificantes a las personas con las que se relacionan. Las personas humildes hablan mucho sin miedo a las consecuencias, dicen la verdad con el corazón, los vanidosos se vigilan entre ellos y hablan poco porque son temerosos a lo que pueda pasar e incluso disimulan continuamente. Es fundamental defender el sentido de la respetabilidad con decisión y energía, eligiendo apasionadamente la corrección y la sencillez. Quizás sean las personas que mienten por creerse superiores por soberbia las más dañinas y falsas que existen, por el daño que provocan minusvalorando y despreciando a todos con los que se relacionan, incluso mucho más que el mentiroso fantasioso que se inventa un mundo de ilusión y de valía personal que no existe, para impresionar a alguien que le gusta y así de esa forma intentar cubrir sus necesidades afectivas.

    Los mentirosos fantasiosos, mienten con una facilidad pasmosa, ya sea por interés, o ya por una absoluta y cínica falta de respeto a la verdad. Mentir para ellos se ha transformado en un estilo de vida diferente, porque muchas veces sin darse cuenta han tupido una red compleja de información falsa sobre sí mismos, y luego están atrapados sin saber como escapar de todo ese enredo para encontrar la verdad. Con cierta fascinación ciega hacia la mentira que les atrapa sin después saber salir. Como una mitomanía, toman la simplificación y la desviación de su realidad, para querer apropiarse de la atención y aprecio ajeno para sí mismos, sin haber hecho nada valioso para lograrlo, porque tiene la impaciencia de llegar a los demás antes de lo que les corresponde por sus actitudes y aptitudes. Olvidan o desconocen, que la capacidad de aplazar la gratificación y el premio, es el fundamento del desarrollo de la inteligencia y la consecución de resultados. Por la vía del fácil engaño a sí mismos, utilizan las palabras que son cómodos artificios de los hechos, en vez de ser sinceros, tal vez mucho más modesto de lo que su ambición soporta, pero al final no hay atajo sin trabajo en exceso, y le termina saliendo el tiro por la culata. La excesiva pretensión de ser más de lo que es posible, no deja de ser más que un camino directo para su fracaso. No se conforman con ser una persona cualquiera, porque se ven a sí mismos con excesivo desinterés y falta de lazos con su entorno, sino que desean ser siempre unas personalidades de primera magnificencia, de esas que los demás admiran fascinados y envidiosos. Copian literalmente los trabajos hechos por otros y los toma como propios, y también mintiendo sobre lo que hacen bien y el talento que tienen, llevan a cabo algo que les proporcionan placer suplantando a otros que realmente valen. Imaginando que son más de lo que realmente son, más guapos, más inteligentes, más atractivos, con más carreras universitarias, quieren ser más altos de lo que realmente son, y por eso muchos se ponen plataformas o cuñas dentro de los zapatos, y suelen asegurar que tienen actitudes y destrezas extraordinarias que en realidad no tienen. Siempre intentan seducir a las personas más bellas que no le corresponden y pertenecen a los más acaudalados porque la belleza se paga. Se sienten más a gusto así consigo mismos, que asumir la pesadumbre de ser sólo fantasías que nunca desea terminar y eliminar, y que puede convertirse en idílica exquisitez para satisfacer necesidades, que de una forma engañosa, nunca llegará a ser completa, pero que a base de engaño tras engaño, fantasía tras fantasía, le hace sentir el sueño tan real que casi lo puede creer ellos mismos como cierto y tocarlo con sus manos. Lo que les gustaría hacer, lo que en ensueños les promete utópicamente, lo que según sus cálculos inflados seguramente no les pasará jamás, puede hacerles adelantarse tanto en el tiempo, y que disfrute precipitadamente de lo que todavía no son ni tienen, y todo ello les dispone muy mal para el desastre de sus vanas ilusiones y esperanzas, durante el transcurso despiadado de sus vida. La impaciencia les obliga a actuar sin preparación, y al no respetar el tempo que necesitan las cosas para realizarse bien, introducen un cambio en los ritmos comunicativos que altera, sin duda sus vidas emocionales. Ese deseo impaciente, les ocasiona ansiedad que es la emoción propia de los mentirosos, y que es también una característica de nuestra cultura actual. También les provoca agresividad, fomentada por un sistema en el que los deseos son insaciables, en un mundo en el que la lucha, la apariencia, la competencia es el único motor de su existencia. Además, la prisa que necesitan por escalar socialmente, se opone muchas veces a que sientan ternura por nadie, y no pueden entregarse a otra persona más que a sí mismo, al carecer del control del tiempo para la propia manifestación de sus sentimientos. Los mentirosos no saben amar. El amor está en la verdad y en quien vive con ella. Este batacazo no le suele suceder a quien vive con la verdad de lo que es, y tiene, y lo asume, pisando fuerte por donde va. Es quien lucha por mejorar en cada momento, y se muestra sincero consigo mismo, y sobre todo de quien en la subida de cada escalón de la pirámide social, su mirada alcanza al peldaño de arriba sólo cuando está seguro y ha mirado bien que ha subido el anterior firmemente, consolidando lo conseguido.

    El problema del mentiroso, es que para mentir tanto y que no se perciba, tiene que transformarse a sí mismo en otra persona, y tiene que hacer lo mismo que un actor que representa un personaje que quiere resultar creíble, y por lo tanto, tiene que dedicar tanto tiempo y esmero en el desempeño de su actuación, que se transforma en el personaje ficticio, como si se tuviera que cambiar en esa persona que representa, como si tuviera doble personalidad, para que realmente haga que se confunda con el personaje que interpreta, y al final de tanto mentir se olvida de quien es realmente, se olvida de sí mismo y de quien es y lo que es, es decir que se confunde con su propio personaje. Porque el personaje al que interpreta suplanta a su Yo, con lo que su personalidad se instala en una base inauténtica que es muy peligrosa, porque las adulaciones, los méritos y valoraciones que consiga de los demás con sus artimañas manipuladoras, en realidad nunca las podrá disfrutar, porque en realidad, sabe que no están dirigidos al Yo auténtico, sino al falso, al personaje de ficción por él creado, con lo cual no consigue jamás sentir lo que le gustaría sentir, sus dobles vínculos con la doble personalidad que se ha creado, le impiden saborear sus triunfos, no puede jamás disfrutar de sus propios logros personales. Y como las ansias de mérito y reconocimiento, nunca se sacian por este autoengaño, cada vez está la persona más embebida de su propia mentira, con más ansiedad e insatisfecha de sus resultados, porque se ha creado una realidad paralela, un mundo artificial, y cada vez más encuentra motivos para sanarse con la misma medicina que le agrava más cada vez, ósea seguir mintiendo cada vez más. Y la bola se hace cada vez más gorda que puede ocasionarle graves problemas mentales. Lo que debe plantearse el mentiroso, es su oculto desánimo que le lleva a fábular, su progresiva indolencia que simular produce en él, y luchar por salir de esa prisión creada por él mismo para querer ser alguien importante. La mayor parte de los comportamientos humanos están basados en el arte de la simulación, en aparentar lo que no se es, en parecer, en hacer lo que en realidad no se hace. El problema es mentir tanto que se pase de rosca en la actuación de simular, porque el deseo delirante del mentiroso de querer caer bien a todo el mundo demostrando de que quiere ser el mejor, produce el efecto contrario de que los demás se decepcionen, y al final siempre se sienten despreciados y se disgustan a cada momento por los comportamientos ajenos.

    ARTURO KORTAZAR AZPILIKUETA MARTIKORENA

  13. NATURALEZA said, on marzo 18, 2009 at 7:07 am

    Yo miento a diario…enpexe desde pequeña,. con mentiras “piadosas”,buenas luego no tan buenas..me a costumbre a ellas adaptandome de tal manera ami conveniencia..
    asta llegar al punto en el cual se convirtieron en parte de mi.. en lo mas resaltante de mi naturaleza . gracias a ellas perdi muxo, lo mas importante , el amor de mi vida!…ahora ya no se kien soy,. de donde vengo a donde voi.. miento tambien que aveces se convierte en verdad, no puedo no mentir.. habro la boca y explotan como palomas de microondas.. ya no creo en mi…perdi el significado de la verdad.

    • mary said, on agosto 5, 2009 at 1:33 pm

      que trist pero yo estoy igual que usted he intentado cambiar (cosa que tmb es mentira

  14. michelle said, on noviembre 2, 2009 at 8:43 pm

    tiene razon porque todos han mentido alguna vez y no lo pueden negar

  15. EnriqueMx said, on octubre 18, 2012 at 6:37 pm

    Las relaciones exitosas estan basadas en la mentira….!!!


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